Repetición espaciada: cómo dejar de olvidar lo que estudias para la oposición
El problema no es que se te olvide. Es que repasas cuando no toca.
Marta estudió el tema 7 un lunes de octubre. Lo entendió, lo resumió y se lo supo. En diciembre lo abrió para repasar y le pareció nuevo. No se lo había saltado ni lo había estudiado mal: le había pasado lo que le pasa a todo el mundo con lo que no vuelve a ver.
La curva del olvido
A finales del siglo XIX, el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus midió en sí mismo cómo se perdía lo aprendido con el paso del tiempo. Lo que describió, la curva del olvido, sigue siendo una de las ideas más sólidas de la psicología de la memoria. Se olvida mucho y muy rápido justo después de estudiar, y después el olvido se frena.
La parte útil es la segunda: cada vez que recuperas un recuerdo antes de perderlo del todo, la curva se suaviza. El siguiente olvido tarda más. Eso es la repetición espaciada: repasar justo cuando empieza a costar, no antes ni mucho después.
Por qué repasar todo a la vez no funciona
El repaso masivo, como estudiar diez temas la semana antes del examen, da buenos resultados a corto plazo y malos a largo. En una oposición, con meses de preparación y decenas de temas, es justo al revés de lo que necesitas. El efecto del espaciado está documentado en cientos de experimentos: repartir los repasos en el tiempo retiene más que concentrarlos.
Cómo aplicarlo a tu temario
- Un calendario de repasos creciente. Una pauta sencilla es repasar al día siguiente, a los pocos días, a la semana, a las dos o tres semanas y al mes. No hace falta clavar los intervalos: lo que importa es que crezcan.
- Repasa preguntándote, no releyendo. Cada repaso debe ser un intento de recordar: flashcards, preguntas de test o explicarlo en voz alta. Si lo lees, tu cerebro lo reconoce. Si te lo preguntas, lo recupera, y eso es lo que lo fija.
- Lo que fallas vuelve antes. Esta es la idea del sistema Leitner con cajas de tarjetas: la que aciertas pasa a una caja que se repasa menos; la que fallas vuelve a la primera.
- Tarjetas pequeñas. Una pregunta, un dato. «¿En qué plazo se convalida un decreto-ley?» funciona. «Explica el Título III» no.
Un ejemplo con la Constitución
Si hoy estudias el Título V, al terminar crea cinco o seis tarjetas: quién propone la moción de censura (una décima parte de los diputados), con qué mayoría se aprueba (absoluta), cuántos días deben pasar antes de votarla (cinco), qué mayoría pide la cuestión de confianza (simple)… Mañana las repasas. Las que aciertes vuelven en unos días; las que falles, mañana otra vez. Puedes ver tarjetas así en las flashcards de la Constitución.
Que lo haga la máquina
Llevar el calendario a mano con decenas de temas es posible, pero agota. Para eso están las herramientas que deciden por ti qué toca repasar cada día. En SuperOpo, las flashcards se crean a partir de tus apuntes y siguen un algoritmo de repaso espaciado. Tú solo te sientas y contestas las del día.
Marta no tenía mala memoria. Tenía un calendario de estudio sin repasos. Cuando los añadió, el tema 7 de octubre seguía ahí en diciembre.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que repasar un tema?
Con intervalos crecientes: al día siguiente, a los pocos días, a la semana y después cada vez más espaciado. Si un repaso cuesta mucho, acorta el siguiente intervalo; si es fácil, alárgalo.
¿Sirve la repetición espaciada para temas de desarrollo?
Sí, aunque se aplica distinto: en vez de tarjetas de un dato, repasa intentando reconstruir el esquema del tema o redactar sus ideas principales sin mirar, y compara después con tus apuntes.
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